Guía

Cotizar desde documentos escaneados y fotos

Una parte de las solicitudes no llega como archivo de datos sino como imagen: el pliego escaneado, el fax reenviado, la foto que el comprador tomó a una requisición firmada. Esta guía explica qué se puede leer de forma confiable, qué no, y cómo saber la diferencia antes de cotizar.

El reconocimiento de texto no es lectura

Un motor de OCR convierte manchas de tinta en caracteres y, para cada palabra, reporta con cuánta confianza lo hizo. Esa confianza es el dato más útil de todo el proceso y el que casi siempre se descarta. Un 10 leído al 95 % y un 1O leído al 38 % se ven idénticos en un cuadro de texto, pero solo uno merece confianza.

Las confusiones habituales en documentos industriales son predecibles: cero contra O, uno contra l, ocho contra B, y la coma contra el punto en una cifra. En una descripción, un error así se nota y se corrige. En una columna de cantidad, pasa desapercibido hasta que llega el pedido.

Lo que arruina un escaneo, en orden de frecuencia

Las cuatro primeras se corrigen razonablemente bien antes de reconocer el texto: enderezar la página, quitar las líneas de la rejilla, normalizar el contraste y detectar el giro por la dirección de los glifos. La quinta a veces no tiene arreglo, y lo honesto es decirlo en lugar de entregar un número inventado.

Releer una celda en vez de releer la página

Cuando una cantidad se leyó con poca confianza, no hace falta volver a procesar el documento entero. Basta recortar esa celda de la imagen y reconocerla otra vez con ajustes distintos: como línea suelta, como palabra suelta y con un vocabulario limitado a dígitos. Si las tres lecturas coinciden, esa coincidencia es evidencia razonable. Si no coinciden, la duda es real y debe mostrarse.

Esa distinción importa: coincidencia no es lo mismo que certeza, pero es mucho mejor que una sola lectura sin contraste. Y una celda que ninguna pasada logra resolver es exactamente la que un humano debe mirar, con el recorte de la imagen a la vista.

Dónde entra la IA, y dónde no. Un modelo puede ayudar a elegir entre las lecturas que el OCR ya produjo, o a describir cómo está armado un cuadro que las reglas no reconocen. Lo que no debe hacer es proponer una cifra que no salió de la imagen. En Cotalis el modelo solo puede elegir un índice de la lista de lecturas o abstenerse, y la elección sigue siendo una sugerencia que una persona aplica.

Cuándo conviene no insistir

Hay documentos que no vale la pena automatizar. Si en una página hay decenas de celdas ilegibles, releerlas una por una cuesta más que transcribir el cuadro. Un buen sistema debería decirlo en vez de entregar una tabla llena de huecos y dejar que el vendedor descubra el problema al final.

Lo mismo aplica a la escritura a mano y a los cuadros muy densos de licitaciones largas: hoy son casos de revisión manual, y tratarlos como resueltos es donde se pierde la confianza en la herramienta.

Qué hace Cotalis con un escaneo

Siguientes pasos

Si además del escaneo recibes archivos de datos, revisa cómo cotizar desde Excel y PDF. Si el precio depende de un convenio con el cliente, mira precios de contrato y equivalencias.

Trae un escaneo difícil y lo revisamos